Metrópoli CdMx

Trozos de tiempo, encadenados, que se unen como piezas de un rompecabezas, donde la parte central eres tú.

Algo te mueve y tú te mueves hacia la nada, por lo mismo nada te detiene tanto como tú mismo. Todos los días, se crea una melodía única e irrepetible. Así es esta ciudad, un lugar en donde todo es preciso y el caos es perfecto, todo se mueve bajo la pauta interminable del universo que la rige, y como el universo somos todos, sólo se detendría si nosotros nos detuviéramos.

Las gotas de lluvia caen y lavan las callejuelas, las plazas, los patios de las casas, el sol sale de nuevo y se encarga de evaporar el agua y repetir el ciclo.

Esta ciudad, cuyo origen mítico se remonta al centro de un lago, a un águila y a una serpiente devorada sobre una penca de nopal, tiene sus inicios siglos atrás y proviene de un punto en la historia que no solo se ha contado de generación en generación, sino que además tiene un sustento histórico, existen registros de ese momento en el tiempo, que no nos dejan mentir y nos hacen recordar que aquí, debajo de donde estamos parados nuestro origen mismo viene del agua y de la cuenca del valle de México.

Este lago-ciudad transformado en urbe, no se ha detenido desde su fundación el 18 de julio de 1325, convirtiéndola en la ciudad más antigua del continente con la nada despreciable edad de 685 años.

El dinamismo que esta ciudad genera hoy día, influye muchas veces en el ánimo de las personas que la habitamos y genera una sensación de estrés que en más de una ocasión nos empuja a buscar refugio en parques y jardines; y es gracias a personas como Miguel Ángel de Quevedo, conocido como el apóstol del árbol, que tenemos un programa de parques para el área urbana.

La ciudad no se detiene desde el momento mismo que salimos de nuestras casas, y sin darnos cuenta, porque es algo que nos rodea en todo momento, vivimos o sufrimos la arquitectura.

El caminar por una banqueta en buen estado es parte de la arquitectura, cruzar por una plaza pública, circular por una avenida como la que cruza Tlatelolco o una que nos lleva por Av. De los Insurgentes (los mismos a los que festejamos este año), es parte de la arquitectura y parte de sus bondades, una ciudad más humana, más social, tiene una contribución importante de la arquitectura.

En medio de todo este movimiento, es importante para el alma humana tomar descansos, puntos de encuentro, puntos de partida, y generar ambientes es parte importante de la arquitectura. Un ambiente es cuando modificamos lo que no nos gusta de la naturaleza en algún momento, y como evidentemente no podemos pedirle al viento que deje de soplar, o al sol que deje de tostarnos la piel, hacemos refugios que nos hagan estar más a nuestro gusto, colocamos muros, puertas, ventanas, cambiamos vanos, distribuimos áreas, iluminamos, ventilamos, revestimos, amueblamos.

Y todo este proceso es cotidiano.

Tocaremos temas que nos atañen a todos como individuos y no solo a la Ciudad de México, temas como la basura, el agua, la temperatura urbana (azoteas y espacios verdes), el reciclaje de los desperdicios, incluso el reciclaje de los espacios urbanos, develaremos un poco, de un sitio que es tan conocido y tan desconocido para todos nosotros: La ciudad, esta urbe de acero, de concreto, pero también de almas y de personas que todos los días salimos a buscarnos la vida y que intentamos hacer nuestros, los espacios públicos y privados.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *